Después

Junio 2015

Cuando conoces a alguien
sabes que puede no ser para siempre,
pero siempre lo intentas
aunque la incertidumbre duele.

Pasa al rojo, naranja;
ya no hay verde.
Las hojas secas en el suelo
yacen inertes.

Llegan los copos de cristal
que cubren la entrada,
tu coche y las ventanas.
Cuando huyes del frío
entre las sábanas.

Trasnochando, cada día
en un presente que nunca acaba.
La ansiedad que determina
lo encogida que está tu alma.

Después el silencio,
cual fantasma merodeando,
consume tu aliento.
Y tu risa.
Y tu llanto.

Y cuando por fin llegan
no son más que palabras en blanco,
pues sabes que tu vida
se consumió en este paso.

2 meses, 3 días, un rato.

Sale el sol, pero no en tus ojos;
pantallas numeradas
los tiñen de rojo.

Esperas, cansada, a que el tiempo
arregle este destrozo,
con su oro frío, sus tardes danzadas,
el campus vacío, un reloj roto.

Pero ahora él quiere estar solo.

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